El colesterol alto, especialmente el LDL, aumenta el riesgo cardiovascular y puede deberse a genética, dieta rica en grasas saturadas o sedentarismo. Un enfoque nutricional adecuado permite reducir los niveles y prevenir complicaciones. Consulta médica indispensable para evaluar tu perfil lipídico y definir tu plan.
Los triglicéridos altos están asociados a resistencia a la insulina, hígado graso y riesgo cardiovascular. Su reducción se logra con ajustes dietéticos específicos, control de peso y revisión clínica. Una evaluación médica y nutricional permite establecer un plan personalizado y seguro.
El exceso de ácido úrico en sangre puede generar crisis dolorosas articulares (gota) y daño renal progresivo. La dieta juega un papel clave al reducir alimentos ricos en purinas. El abordaje médico-nutricional permite controlar esta condición de forma efectiva y prevenir recurrencias.
La alimentación en pacientes con cáncer debe adaptarse a cada etapa del tratamiento, considerando efectos secundarios, estado nutricional y capacidad digestiva. Una guía profesional asegura soporte nutricional adecuado, mejora la tolerancia a los tratamientos y favorece la recuperación.
Enfermedades renales requieren un control preciso de proteínas, fósforo, potasio y sodio para proteger la función renal. Una dieta mal manejada puede acelerar el deterioro. La atención especializada permite personalizar el plan según el grado de afectación renal y el tratamiento médico.
La anemia es la disminución de glóbulos rojos o hemoglobina, y suele estar asociada a deficiencia de hierro, B12 o ácido fólico. Una alimentación específica, combinada con diagnóstico adecuado, permite corregirla y prevenir complicaciones. Es clave determinar su causa antes de tratarla.
Una alimentación vegetariana o vegana bien planificada puede ser saludable y completa. Sin embargo, requiere supervisión médica y nutricional para evitar deficiencias de hierro, B12, calcio u omega 3. En consulta, se puede ajustar el plan para cubrir todos los requerimientos de forma segura.
En el embarazo se prioriza una dieta equilibrada con fuentes seguras de proteínas, cereales, frutas/verduras y grasas saludables. No se debe consumir alimentos crudos. Es esencial que antes y durante el embarazo se reciban cantidades adecuadas de ácido fólico, hierro, vitamina D, y omega-3 (DHA). También es importante realizar actividad física según las semanas de gestación y el estado de salud de la paciente.
Durante la lactancia la nutrición es fundamental para la salud y el crecimiento del bebé, y para mantener el bienestar de la madre. Durante la lactancia se requieren aproximadamente entre 340 y 400 kcalorías extras al día, Se aconseja consumir proteínas magras, lácteos, frutas y verduras variadas y carbohidratos saludable. Se debe beber 3 litros de líquido, evitar bebidas azucaradas, o con exceso de cafeína y con alcohol. Se debe prestar atención a nutrientes clave como hierro, calcio, proteínas, vitamina B-12, omega-3 y vitamina D, considerando suplementos si es necesario.
Un estilo de vida saludable en esta etapa de la vida es extremadamente importante. Es fundamental mantener una dieta equilibrada que cubra las necesidades específicas de calcio, proteína y fibra para apoyar la salud general. Se recomienda 1,200 mg/d de calcio, pero en condiciones como la osteoporosis puede requerir hasta 1500 mg/d. Se debe obtener alrededor de 21 gramos de fibra/d mediante cereales integrales, frutas, verduras y leguminosas. Consumir 1g/libra de proteína especialmente cuando ya llegamos a la menopausia. Limitar alimentos ricos en grasa, moderar el consumo de sal y azúcar para reducir riesgos cardiovasculares. Los alimentos con isoflavonas, como el tofu y la leche de soja, pueden aliviar síntomas menopáusicos. Evitar ciertos desencadenantes como alimentos picantes, cafeína y alcohol puede ser beneficioso. Son también importantes los suplementos de calcio, vitamina D y K, EPA, DHA, vitamina C, magnesio, etc.. Combinar ejercicio cardiovascular con ejercicios de fuerza es fundamental.
La base es un patrón variado con frutas/verduras, proteínas de calidad, cereales saludables y lácteos adecuados para la edad y actividad física. Las recomendaciones pediátricas actuales promueven hábitos familiares saludables y evaluación profesional cuando hay riesgo de déficit o exceso. Si deseas un plan por edad y actividad física. La doctora Mónica Reyes Posso puede diseñarlo de forma práctica y respetando los gustos, horarios y preferencias del infante, niño y adolescente.